¿POR QUE PASO?

- Puede dejar de existir la Argentina? - Nota de PAGINA 12

La misma pregunta parece otorgarle al país una centralidad y un protagonismo muy por debajo

de sus capacidades. Por supuesto, cualquier país puede dejar de existir y la sombra ominosa

de lo que ocurrió en Yugoslavia está allí para brindar un bonito ejemplo. Checoslovaquia dejó

de existir, la Unión Soviética dejó de existir, Polonia dejó de existir durante más de un siglo, y

aunque suena extraño, no es absurdo pensar que España podría haber dejado de existir si los

separatismos locales hubieran sido un poco más fuertes.

Incluso, muchos de los países más poderosos y sólidos del mundo, como Alemania e Italia,

empezaron a existir hace relativamente poco, en el siglo XIX, por no hablar de los Estados

Unidos. Al fin y al cabo, los países son construcciones puramente artificiales, un invento

político entre dos cadenas de montañas o algunos ríos -incluso entre líneas geométricas,

como en buena parte de Africa-, según los avatares de la historia y muchas veces del azar.

"NO LLORES POR MI, ARGENTINA
QUE YO NO LLORARE POR TI,
YO PELEARE POR TI,
DESDE DONDE ESTE,
DESDE DENTRO O,
DESDE EL EXILIO".

 

 

 

 

 

 

 

Empiezan a existir, y dejan de existir, sin que la historia se preocupe mucho por ello, y la

Argentina no tiene por qué ser la excepción, aunque es difícil creer que va a dejar de existir

en ese sentido. Es una ilusión comprensible producida por el hecho de estar en el ojo del

huracán, pero los países también entran en moratorias, tienen crisis financieras tanto o más

devastadoras que la nuestra y luego se estabilizan de una u otra forma.

La Argentina tampoco va a ser la excepción, y aunque ahora parezca imposible, tarde o

temprano se estabilizará en algún punto de equilibrio, seguramente más bajo y un poco más

precario que cualquier equilibrio anterior.

A pesar de la justificada apocalíptica reinante,el ente "Argentina" va a persistir,

lateral, costero, con islotes mejores y peores, provincia olvidada del mundo global.

 

 

 

 

 

 

 

Aunque sea por dejadez. Sin embargo, todo país (y no sólo el estado que es su

representación política) implica, además, un sistema de delegaciones simbólicas,

de parte de los individuos, en un colectivo imaginario que se encarga por nosotros

de gerenciar, negociar los conflictos, a veces resolverlos, a veces terminar con ellos,

estimularnos o hacernos sufrir, proveernos infraestructura, a veces una lengua, acaso

una moneda. Y da la sensación de que ese sistema simbólico de delegaciones parciales

está seriamente mellado, y de que la maquinaria simbólica de delegación, no siempre

buena, que más o menos funcionó durante mucho tiempo con un nivel grande de deterioro,

esta vez, parece, ha comenzado a detenerse. Con la posibilidad de pararse por completo.

Y si es así, aunque el país se mantenga porque

ni siquiera tiene la creatividad necesaria para dejar de existir, las cosas seguirán,

con caídas cada vez más largas y recuperaciones en niveles cada vez más bajos.

Probablemente el futuro no sea el abismo, sino el pantano y nos esperan

cincuenta años más de insoportable, lenta, aburrida e inexorable decadencia.

Muchísimos de los 30.000 desaparecidos eran trabajadores de la cultura,
intelectuales; en ese sentido el país quedó devastado.
" 19 y 20 de dicembre de 2.001, Furioso Verano Porteño"

Hombres y mujeres de todo el mundo siguen a diario las alternativas del proceso argentino,

intrigados por los enigmas del derrumbe, tan contrarias al sentido común.

"La clase dirigente en Argentina parece capaz de transmutar la materia, sólo que

en sentido inverso al que pretendían los antiguos alquimistas: en vez de descubrir

el elixir de la vida o la piedra filosofal que convierta en oro metales pobres, corroen

la vitalidad de una sociedad, convierten riquezas en miseria y a un país que fue

quimera de millones de emigrantes europeos en otro en ruinas que empuja a su

gente a emigrar"

Conclusión de Jorge Fonseca, catedrático de economía en España.


"VIVIMOS REVOLCAOS EN UN MERENGUE Y EN EL MISMO LODO TODOS MANOSEAOS"

Cambalache - Enrique Santos Discépolo -

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