POR QUE PASO?
A manera de diagnóstico, releamos algo que resume nuestra historia.
"Ustedes saben mejor que yo que para ser diputado hay que haber tenido una carrera de mentiras,
comenzando como vago de comité, transando y haciendo vida común con perdularios de todas
las calañas, en fin, una vida al margen del código y de la verdad. No sé si esto ocurre en países
más civilizados que los nuestros, pero aquí es así.
En nuestras Cámara de Diputados y Senadores hay sujetos acusados de usura y homicidio,
bandidos vendidos a empresas extranjeras, individuos de una ignorancia tan crasa, que el
parlamentarismo resulta aquí la comedia más grotesca que haya podido envilecer a un país.
Las elecciones presidenciales se hacen con capitales norteamericanos, previa promesa de
otorgar concesiones a una empresa interesada en explotar nuestras riquezas nacionales.
No exagero cuando digo que la lucha de los partidos políticos en nuestra patria no es nada más
que una riña entre comerciantes que quieren vender el país al mejor postor."
 
- Fragmento de "Los Siete Locos", de Roberto Arlt, 1929 -

PENSAR TAMBIEN ES HACER MEMORIA.

En este momento histórico de la Argentina, casi refundacional, pensar también es hacer memoria.

Argentina no es sólo la resultante de De la Rúa y Cavallo. Hay que hacer memoria de las ventas

masivas indiscriminadas de Menem.

Argentina no es sólo resultante de Menem.

Hay que hacer memoria de la ratificación que hizo el gobierno de Alfonsín del endeudamiento de

la dictadura y de las leyes de obediencia debida y punto final, antecedentes del indulto menemista.

Argentina no es sólo resultante de Alfonsín.

Hay que hacer memoria de la dictadura militar de Videla, Massera, Agosti, Viola, Galtieri y

Bignone, apoyada por los empresarios, las corporaciones trasnacionales, Estados Unidos, países

de Europa y sectores de la opinión pública, que nos aterrorizaron matando a treinta mil de nosotros

y sextuplicando la deuda externa, hasta hacerla impagable, como garantía de que quedáramos

sometidos a los acreedores.

Argentina no es sólo resultante de la dictadura. Hay que hacer memoria de la ruptura de

Perón y los Montoneros, que abortó, unos dicen que por culpa de Perón y otros por culpa de

los Montoneros, un intento de independencia y reconstrucción nacional, dejó el movimiento peronista

en manos de su derecha que, con Rodrigo, comenzó la política de entrega que continuó la dictadura.

Argentina no es sólo resultante de la ruptura de Perón y los Montoneros.

Hay que hacer memoria de la dictadura de Onganía, Viola, Lanusse y Bignone, que enajenaron el

sistema bancario argentino y duplicaron la deuda externa.

Hay que hacer memoria del gobierno de Illia, ahora idealizado por algunos, que aceptó gobernar

habiendo sido elegido por el 21 % de los argentinos, ignorando con soberbia al partido mayoritario

procripto e impidiendo la vuelta de Perón.

Argentina no es sólo resultante de la soberbia de Illia,

hay que hacer memoria de la dictadura seudolegal de Guido, de los golpes y contragolpes de los

militares de los sesenta, de Frondizi que subió por un pacto con Perón y terminó reprimiendo con

el Plan Conintes y empobreciéndonos con el Plan de Austeridad, haciendo depender todo de su

pacto con un ala del capitalismo yanqui que se cayó al morir Kennedy.

Argentina no es sólo resultante de Guido y Frondizi. Hay que hacer memoria de la dictadura

de Lonardi y Aramburu que, además de torturar y fusilar, tomó el gobierno con deuda externa cero

y corrió a pedir plata prestada al Club de París y posteriormente al Fondo Monetario Internacional,

generando una deuda que al caer Illia, ya estaba en tres mil millones de dólares.

Argentina no es sólo resultante de la Dictadura Libertadora. Hay que hacer memoria de

la decadencia del gobierno peronista, que facilitó desde adentro el golpe programado por

Estados Unidos en alianza con Inglaterra, conduciendo a las fuerzas armadas argentinas que

nunca se habían alineado con el proyecto de país independiente que condujo Perón, con todos

los errores y excesos con que la derecha me atronó los oídos de niño y la izquierda de joven.

Y en esa fecha, 1955, me detengo, para no llegar a Pedro de Mendoza y Garay y toda la

gallegada virreinal, a quienes también hay que recordar, porque durante cuatrocientos años

se llevaron todo el oro, la plata y las materias primas que encontraron, sin dejarnos ni un recibo

con el que hubiéramos podido pagar la posterior deuda externa con creces.

Me detengo porque hay que llegar hasta esa fecha para encontrar un modelo de gobierno

no entreguista. Me sé de memoria todos los argumentos contra Perón, por la derecha y

por la izquierda, me crié y crecí escuchándolos. Algunos los comparto, soy peronista

pero no idólatra. Pero lo que nunca me tragué fue el de que Perón sirviera a otro país que

el nuestro. Su proyecto fue argentino y latinoamericano, especialmente con bilateralismo

con Brasil y Chile, como núcleo de la unidad latinoamericana, en la línea de San Martín:

"seamos libre y lo demás nada importa aunque tengamos

que andar en pelotas como nuestros hermanos los indios"

Y eso es lo que necesitamos hoy: priorizar el no ser dominados ni marginados y no ser cómplices

de los dominadores. Los métodos tienen que cambiar: en lugar de conducción unipersonal,

que lleva a la prepotencia y la corrupción, democracia participativa.

El que tuvo un padre, no necesita otro. Pero lo más importante es la libertad.

No vivir de prestado.

Seamos libres y lo demás no importa.

Alejandro Simonetti,

Olivos, Buenos Aires, Argentina.

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