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Abogada
argentina, radicada en Miami.
Desde su independencia de España
a principios del siglo XIX, Argentina fue historicamente tierra
de recepción inmigratoria.
Durante todo el siglo XIX y gran parte del SXX, cientos de miles
deespañoles, italianos -en
mayor medida- pero también alemanes, ingleses, franceses,
judios, japoneses y ultimamente coreanos
han ingresado en Argentina buscando una tierra prometida.
Durante el SXIX, incluso la inmigración
fue promovida desde las politicas gubernamentales enforma
activa como una manera de solucionar la crónica falta de
mano de obra y la baja densidad poblacional
del país.
La creciente decadencia de la economía
y la falta de seguridad características de los últimos
años del siglo pasado y los
albores del presente, hicieron que cientos de miles de argentinos
abandonaran el país en busca de
mejores oportunidades, o huyendo de la delincuencia y la
inseguridad.
La actual crisis económica por la
que atraviesa Argentina ha provocado que el número de emigrantes
continúe aumentando ya que muchos sienten que no tienen
otra opción que buscar oportunidades
en el exterior, especialmente eligiendo España e Italia
- la tierra de sus ancestros - y
los Estados Unidos, en su gran mayoría, haciéndolo
en el estado de Florida.
Muchos de los argentinos que abandonan el país en busca
de un mejor futuro en EE.UU. terminan
en el sur de la Florida, especialmente en Miami.
La realidad indica que parecieran existir
entre los llegados dos grandes grupos muy bien diferenciados.
Son historias de vida con suerte diversa, con recursos diversos
y ergo con situaciones completamente
diferentes en lo que respecta a su nueva vida, en tierra americana.
Hay quienes llegaron a la Florida antes de Febrero del 2002, entrando
como turistas, en el marco del llamado
Waiver Program para quedarse como inmigrantes ilegales.
Trabajan por salarios muy magros, como
lavacopas, mozos o valet parking.
Viven como pueden y donde pueden compartiendo
las viviendas entre varios “roomates”
Cuentan los días y también
los dólares que necesitan para llegar a fin de mes y dentrode
lo posible, enviar algún dinero sobrante a la familia en
Argentina.
En el extremo opuesto hay jóvenes
y no tan jóvenes ejecutivos, profesionales y empresariosargentinos,
pequeños y medianos.Algunos
se reúnen a desayunar frente al mar para relacionarse y
hacer negocios.
Muchos de ellos llegaron escapando de la
crisis. Su status es legal.
Han
sido contratadospor empresas para prestar servicios profesionales
o han abierto sus propias empresas oramas de sus negocios en Argentinao
bien han iniciado un emprendimiento económicoen el gran
país del Norte, en muchos casos asociados con otros latinoamericanos.
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Viven
en casas o apartamentos en barrios cerrados o en edificios lujosos
y si bien lagran mayoría elije vivir mas cerca de la costa,
muchos ya han elegido la parte oeste, optando por una forma mucho
más “americana” de vida. Estos son los grandes contrastes
que ofrece la inmigración argentina en el sur de la Florida.
Dos extremos de un hilo invisible que los une... el hilo de los
orígenes y de la cultura.
El colapso económico y social de fines de 2001 y la confiscación
de los depositos bancarios de los particulares y las empresas
por parte del gobierno, aceleró este fenómeno que
aumentaba sostenidamente desde 1999, con una salida masiva de
argentinos en busca de mejores oportunidades económicas,
que en muchos casos optaron por quedarse como ilegales luego del
vencimiento de sus permisos de estadía a cambio de acceder
a un nivel de vida mejor de lo que su propio país podía
ofrecerles.
Entre
los extremos existen matices intermedios, de personas al amparo
de la legalidad de los que accedieron a un status como profesionales
o empresarios y que aprovecharan la oportunidad para desarrollar
toda la capacidad de sus talentos, permanecer en EEUU y aspirar
a una vida mejor.
Algunos
planean volver, algún día, a su tierra natal o sueñan
con ello, pero muchos aclaran que solo lo harían si la
Argentina se tranformara en un país diferente al que es
hoy en día, mientras que otros descartan totalmente siquiera
la posibilidad.
Pero
tanto unos como otros añoran afectos, amigos y familia
que han debido dejar atrás, algunos códigos comunes...
las cosas que provocan risa, aromas y sabores queridos de la infancia...
y todos tienen en alguna medida nostálgicos recuerdos que
no son otra cosa que el precio del destierro...
y
el impuesto al desarraigo.
Sandra
Picchiello - Abogada argentina

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