"HEAVY & TANGOS" del tango evolucionado lo mejor, en El Exilio de Gardel

 
"HEAVY TANGOS"
"NACHA GUEVARA"
 
2 CDs Imperdibles
Hace más de 20 años, Nacha Guevara partía exiliada desde Buenos Aires hacia España víctima de la dictadura militar argentina. Ahora regresa por otro motivo: para realizar una gira por las principales ciudades españolas presentando su actual espectáculo "En el 2000 también: la vida en tiempo de tango" y que se estrenó en el Centro Cultural de la Villa de Madrid. No viaja sola, le acompaña una orquesta femenina inmejorable integrada por Adriana González (contrabajo), Sonia Ponsetti (piano), Eleonora Ferreyra (bandoneón) y Valeria Buono (violín) interpretando, tangos como "Se dice de mí", "Arrabalera", "Cambalache" y "Nostalgias". Hay varias tradiciones que Nacha evoca en su espectáculo como "el tango anterior a Ástor Piazzola" y las creaciones de Discépolo.
No es una exageración. A los sesenta y pico, esta diosa está cada vez más parecida a la versión latinoamericana de la famosísima Julia Roberts. Bastaba verla anoche en “Tiene la palabra”, el programa periodístico de TN, con sus rulos pelirrojos salvajes y desprolijos, con sus botas negras largas re cancheras y con sus labios carnosos sensuales para confirmar el parecido. Tranquilos. No era Lía Salgado, era otra figura del espectáculo que está eternamente joven: Nacha Guevara. Ante el panel de periodistas, la artista contó de su pasado sobre las tablas, de su pasado televisivo y de sus preferencias políticas. También habló de maestros y aprendices

En el estudio, se hizo un silencio atroz. Las enseñanzas de Nacha lo merecían, sin dudas. Había que seguirla en sus razonamientos, no era fácil. “El propósito de la vida es transformarse”, dijo y todos le creyeron acordándose de las distintas manifestaciones físicas que tuvo con el correr del tiempo. “Hay que aprender y volver a aprender”, empezó a monologar y siguió “no hay que ser juez del otro porque nadie tiene la verdad, la vida es un camino...”, dijo antes del mutis. “Ni siquiera sé si es un camino...”, terminó la gurú Nacha y enredada en sus propios pensamientos .

Sobre el futuro político del país, Guevara fue más mucho más que una meditadora mediática, fue casi casi una mentalista: “Vamos a dar un gran paso, esta es una única oportunidad que tenemos en la historia y vamos a dar ese salto cuantitativo que necesitamos”, e insistió fuertemente en este punto. “Estamos un momento aquí (silencio) y en otro momento... aquí (más silencio)” (sic) dijo. Y la siguiente intervención de Luis Otero la sacó de su propio laberinto de enseñanzas que se le iban de las manos. “¿A quién votaste?”, le preguntó el periodista.
A Kirchner dijo sin dudar Nacha y agregó que lo ve "seguro, firme, bien” pero le advirtió que “va pasar muchas tormentas”.

Entre frases como “los números de mis chequeos son los de una persona de 40 años” o “cuando era chica pensaba que, a esta edad, iba a ser igualita a lo que soy”, llegaron, casi al final del programa, las fotos que evidenciaron los cambios de look de Nacha. La “magia” de la televisión o de vaya uno a saber uno de qué fuerza trascendental, definitivamente, pudo más: porque desde su paso por el Instituto Di Tella hasta su última aparición como actriz en “Disputas”, hubo cambios incontables. Es que su físico, seguramente, tuvo siempre la misma idea sobre la transformación que defendió tanto la Nacha espiritual.
Usted ¿qué Nacha prefiere?

Como es costumbre, "Tiene la palabra" termina haciéndo una pregunta a las personas del público que estaban en el estudio. "¿Qué le gusta más de Nacha?", fue el interrogante que debían contestar los presentes. Los resultados de este "instantáneo estudio de mercadeo", como lo calificó la actriz, fue bastante paradójico. El 61% prefirió "la forma de vida" de Nacha y no sus "trabajos como artista". Ella dijo solo "guauuu".

Minusas Argentinas, con calidad de exportacion.
Carnada

La vio venir, diqueando desenfado,
mirándolo con ojos de bolero,
pero él estaba en otra y altanero
desestimó de lleno el estofado.

Falto de inspiración, jugó callado.
Ella sonrió con aire lisonjero,
alas rindió, fragancia a jazminero,
un guiño entre inocente y embobado,

la boca, que era sed y abrevadero
y mohines que incitaban al pecado...
El la esquivó, con lances de torero.

Cuando la mina al fin, dio por finado
el fato aquél, volteando, de pandero,
él la siguió, nocau, metejoneado.

Martina Iñiguez.

Las minas no solo son bonitas, ellas son muy inteligentes, como Martina, autora de: Carnada.

Una mina que nunca dió el mal paso
a menos que valiera la pena.

Traducción lunfarda:

Diquear: ostentar
Estofado: asunto
Mina: mujer
Fato: asunto, cuestión
Pandero: trasero
Nocáu: fuera de combate
Metejoneado: enamorado

 

 

 

 

Nacha a los sesenta y tantos largos, cosas de no creer y con polenta para rato.

Nuevas Bellezas Tangueras, Las bailarinas del Tango Argentino

Homenaje a la Belleza Tanguera Argentina: Miriam Larici, infartante.
Mauricio Kartum, dice que las mujeres se pasaron miles de años calladas, tejiendo, pariendo y ayudando a parir, amortajando y mirando a los hombres dirigir.

Ahora ellas tomaron la palabra y son implacables.

 
Bajofondo Tango Club: Tango y Electrónica

Uno.
“Si el tango es el sonido de las calles de Buenos Aires, el colectivo Bajofondo Tango Club es la banda de sonido para los porteños del nuevo milenio: tango y electrónica.” Esto es lo que afirman las notas de la cajita del primer álbum de Bajofondo Tango Club, escritas por el periodista argentino, radicado en los Estados Unidos, Enrique Lopetegui. A esto apuesta, entonces, el experimento hasta ahora más serio y promocionado de cruzar tango y música electrónica, publicado el año pasado. A partir de la idea caprichosa de que la electrónica es la música de hoy, y que el tango es la música de Buenos Aires, Bajofondo se propone como síntesis concebida en el Primer Mundo (su mentor y productor, Gustavo Santaolalla, vive desde hace más de 20 años en Los Angeles) del aquí y ahora porteño. Aunque no es mentira, es obvio que no es tan así: Buenos Aires, en tanto ciudad super-cosmopolita, está cruzada por decenas de ritmos; el tango es sólo uno de ellos; y la música electrónica es la banda de sonido de apenas un sector de los porteños, seguro el menos tanguero y el más acomodado y pretendidamente moderno. Es probable entonces que si el fan de la música electrónica recibe gustoso los sonidos del bandoneón entre tanto bombo en negra, lo hace en un gesto igual de snob que cuando en su música se cuelan aires árabes o de bossa nova.

Dos.
La respuesta más obvia ante estos primeros cruces de la música electrónica con el tango puede parecerse mucho a la reaccionaria recepción que supieron tener los intentos de los jóvenes porteños de ayer de abordar el tango desde una perspectiva, digamos, rockera. Después de por lo menos dos décadas, si alguien quiere buscar tango en el rock argentino, debe leer letras antes que partituras. Allí radica la raíz inevitablemente tanguera del rock nacional y popular, donde el tango, el sentimiento triste que se baila, se cuela sin esfuerzo. En la música, en cambio, hay que tener buena voluntad, ser amplio y tolerante y recién entonces se podrá escuchar en ciertas cosas muy puntuales algún giro tanguero que no sea parodia ni recreación chistosa. La música electrónica, dado que casi prescinde de letra (que, cuando aparece, se vale, sobre todo, de frases que se repiten y que encuentran sentido en su repetición) carece del beneficio de la poesía. La integración es naturalmente más difícil.

Tres.
El tango, aún en su melancolía, se baila con pasión y calentura, los bailarines pegados, frotándose y haciéndose uno, sensualidad pura. La música electrónica se baila en multitud pero por separado, cada uno por su lado. Hay sexo en ambos: en el tango es evidente, pura franela y seducción; en la música electrónica es químico, producto de drogas de diseño que vuelven cariñoso hasta al potus menos sensual. He aquí una diferencia por ahora insalvable.

Cuatro.
Luego de más de una década de fascinación tecnológica en la que se valió de sus propios experimentos digitales para generar novedad y dinero, la música electrónica salió a mediados de los 90 a la búsqueda de renovación. Así encontró en el pop y el rock primero, y en los ritmos del mundo después, matices que le permitieron desarrollarse y crecer. Los ritmos árabes, africanos y caribeños, la bossa nova, el flamenco, la canción francesa, el corrido mexicano: todo pudo adaptarse al swing cuadrado de la computadora. Desde 2001, con la aparición de Gotán Project en París, y con más fuerza desde 2002, con Bajofondo Tango Club y su generosa difusión regional, el tango se volvió materia de experimentación digital. Algunos géneros, como la bossa, han sabido aprovechar el encontronazo y lograron renovarse con estilo a partir de los aportes de los ritmos digitales. El tango, en cambio, y al menos por ahora, sólo suma colores “raros” al trance de discotecas y al dance cool que musicaliza locales de venta de ropa.

Cinco.
Que el swing sanguíneo y caprichoso del tango (su pulso sanguíneo), se pierdan en la frialdad del 4 por 4 de la era digital, y que toda mezcla se trate, sobre todo, de la incorporación del bandoneón y de algún sample (fragmento pregrabado) de orquesta recortado y adaptado adecuadamente a los beats electrónicos, son datos que hablan de que los cruces entre tango y música electrónica son experimentos no acabados. Lo más interesante, en el caso de Bajofondo Tango Club, pasa por el espacio para la improvisación jazzy con instrumentación tanguera que el proyecto genera en vivo. Será que el híbrido recién empieza...

Seis.
Ante lo inevitable, dice el dicho, relájese y goce. La aparición de cruces entre la electrónica pop y el tango era sólo cuestión de tiempo. Llegó, como llegaron a Buenos Aires los pizza-café con helechos y los shoppings. Lo que sí puede buscarse en medio de la andanada de bits y beats por minutos es el respeto, el llamado buen gusto. Ejemplo: no es lo mismo el espantoso Abasto Shopping que las Galerías Pacífico o, mejor, lo que parece que serán las renovadas tiendas Harrods. Sería algo así: ya que van a intervenir de todos modos, que los responsables del engendro se tomen el trabajo de hacerlo con, digamos, un poco de onda. ¿Será posible?

Siete.
En la fusión de tango y dance hay, para concluir, una cuota de atrevimiento y hasta sacrilegio que debe ser siempre bienvenida. Es la música electrónica y no ya el rock quien espanta a conservadores y tradicionalistas.-- En ese sentido, la música electrónica vendría siendo el rock del futuro y, el rock, el tango de hoy. Pero es sólo un mirada posible. Lo cierto es que si el tango ha sobrevivido a los guitarrazos eléctricos y los solos de batería, no tendría por qué temer ante la embestida de las laptops.


Pese a todas las críticas que se le hacen al Tango Electrónico, para nosotros será "nuestro Tango"
Agencia Fotográfica Freelance Latinoamericana