LAS HISTORIETAS: son parte de nuestros recuerdos, de nuestra infancia
 
LAS HISTORIETAS: son parte de nuestros recuerdos, conservan su vigencia y
frescura, como los grandes personajes de la vida real, han entrado para siempre
en la historia. La edad de oro fue entre los 40´y los 60´. La Historieta Argentina
configuró una propuesta cultural integral ya que el humor y la aventura tuvieron
una identidad definida desde siempre, reflejando la vida cotidiana de la gente.

La revista Patoruzito Nº 346 de 1952, Patoruzú fue de 1931, ambas en la memoria.

¡ PATORUZITO !

El Corto Maltés de Hugo Pratt
El Eternauta la más grande de todas
La última grande: Skorpio

La cabeza de un hombre aprisionada
por una escafandra en una Buenos
Aires con nevada intensa, repetida
en serie para la historieta El Eternauta

Las Historietas y las Revistas fueron
parte de nuestra formación personal
 
Nuestro Héroe Eterno es Juan Salvo
- "EL ETERNAUTA" - ( 1957 )
su Historia es la de todos y sigue
ocurriendo hoy, la dura historia del
pueblo argentino, la del exterminio.
La maravillosa historieta épica de
Héctor Oesterheld y Solano López.
 
Solano López, descendiente del mariscal de la Guerra de la Triple Alianza, es uno de los dibujantes de historietas más importantes de la Argentina.

La ponderación no es arbitraria: cuando terminaban los años 50, creó la figura de El Eternauta, que especialistas y devotos del género consideran la obra mayor de la ciencia ficción local. Otro dato significativo: esa tira fue editada en la revista Hora cero, que llegó a vender 180 mil ejemplares por semana.

A El Eternauta, Francisco Solano López la parió junto al escritor Héctor Oesterheld, geólogo, gran lector y, años después, además, militante montonero.

La historia que contaba la historieta era la de una invasión de etnias extraterrestres a una Buenos Aires reconocible en la Avenida General Paz, la cancha de River y otros escenarios. Como después le ocurrió a Oesterheld, al (anti) héroe Juan Salvo de los cuadritos en serie las fuerzas superiores de los Ellos lo desaparecieron forzadamente.

Su cumpleaños, Solano López lo va a celebrar firmando autógrafos y conversando con sus fans sobre el sentido y destino de sus criaturas: "Ana", una estudiante de la Sorbona que busca su identidad en una Europa atravesada por la carrera armamentista de las superpotencias en plena Guerra Fría. O Evaristo, el viejo y contradictorio policía guionado por Carlos Sampayo que -para mal o para bien- se construye a sí mismo. Y siempre el eternauta Salvo que en la nueva versión de la saga va a reencontrarse con su hija, apropiada ilegalmente por los extraños invasores. "Se trata de una metáfora sobre los desaparecidos y el robo de bebés", explica Solano por si hiciera falta.

Esta nueva entrega de El Eternauta, titulada "El regreso" tendrá 288 páginas en total. Hace muy poco salieron tres capítulos, el cuarto aparecerá en unos días más, y en marzo de 2004 se completarán los cinco restantes. Todos tienen guión de Pablo Maiztegui.

Sus autores todavía discuten amablemente cuál será su final: desesperanzado, como el primero; optimista sin ingenuidad o abierto. Lo que ya saben es que el escenario será la Patagonia. Y, asegura Solano, "hay algo simbólico ahí, aunque no queremos forzar la parábola".

Entre tanto, el ilustrador sigue infatigable en su departamento-taller del barrio de Almagro, dibujando tiras de un erotismo sin reservas para un abanico de revistas estadounidenses y europeas. "Empecé tarde, como un viejo verde, pero lo que yo hago creo que es fácil de digerir", dice, y se ríe casi con pudor.

Mientras convida con agua fresca y despliega más y más dibujos, evoca los años de plomo con su hijo Gabriel -hoy un guionista, radicado en Europa- detenido en una cárcel del proceso. Y a él mismo dudando del lugar que debía darle a las ráfagas de inseguridad con las que convivía "porque Oesterheld mandaba sus historias cada vez más jugadas desde la clandestinidad, sin domicilio fijo, y yo seguía yendo como si nada a mi trabajo en Editorial Abril. Pero no éramos totalmente conscientes de todo lo que pasaba".


A veces es difícil leer Historietas, como si en la infancia se hubiera poseído una clave que luego se perdió.
Restaurar esa lectura es la Utopía de los que hacen historieta pero también de los lectores, la búsqueda
de ese idioma que no es adulto ni infantil, ni es dibujo ni escritura y que entendemos sólo por que no lo
podemos explicar. Hoy todavía la Utopía sigue viva. - Pablo de Santis

Ya en los 70´ y 80´ no olvidemos : Satyricon, Humor y Mutantia ( Zona de Lucidez Implacable )
En los ultimos tiempo, hasta Hijitus, de Garcia Ferre, dejó de existir .
Agencia Fotográfica Freelance Latinoamericana