Este éxodo es la punta de un iceberg - Posiblemente muchos estamos en algún peldaño.

Este éxodo es la punta de un iceberg que abriga en su interior una escalera invisible,

que conocimos mediante el relato de quienes la transitaron desde el primer escalón

hasta el último, aquel que se encuentra en Ezeiza

Posiblemente muchos estamos en algún peldaño.

Algunos sin saberlo

 

¿Cuándo nos vamos?

Suben a ella quienes se han frustrado una y mil veces intentando conseguir trabajo, quienes sienten que cada día se despiertan en un país distinto donde los únicos rasgos comunes son los más indeseables.

Quienes se van hacen visible el último escalón del iceberg del desencanto, donde devaluar el voto, no pagar los impuestos o recaudarlos para beneficio personal, también son pasos de un alejamiento. En otro escalón están los que se regocijan al acertar con sus pronósticos pesimistas o buscan chivos expiatorios para los propios problemas. Probablemente estén en algún peldaño quienes tienen su dinero fuera del país y quienes han gobernado creando las condiciones que tornaron a esa decisión como la más sensata: con el congelamiento de depósitos los que tienen cuentas en el exterior recibían un premio a la descon-fianza y el gobierno les decía que hicieron bien al llevar su dinero —su tiempo— al exterior.Tras este masivo voto valija ¿podrán gobernar los honestos?Quizás señalar sólo a los dirigentes, como responsables de nuestras desdichas, o a los emigrantes, porque sólo buscan su salvación sin preocuparse por el país, nos alivie de indagar acerca de cuándo y cómo nos alejamos de esa Argentina deseada.Cabe desmenuzar en cada uno de qué manera nos vamos día a día de aquello que decimos querer.¿Cuándo nos alejamos del compromiso con nuestro país, aunque no abandonemos —físicamente— el barco? Sostengo que no perjudican al barco quienes emigran en busca de un salvavidas y sí lo hicieron quienes malograron los motores y el timón. Al insultar tanto a esos capitanes piratas como a las instituciones de la república, al anular el voto y desinteresarnos por la cosa pública ¿no nos estamos alejando? Me cuestiono si no se van también a la m... quienes no pagan impuestos o quienes los recaudan para beneficio personal.

Decíamos, cacerolas y aviones.Es decir, por un lado, las protestas callejeras que representan las últimas páginas del texto nacional donde la voluntad ciudadana podía ser traicionada sin costo alguno.

Esta revalorización de los derechos civiles podría ser la cocina de una historia más sana en el país. Por otro, los aviones y el deseo de llevar esas expectativas a otro lugar.En esta etapa final, la de las preguntas, podemos pensar qué aprendizaje reciben las futuras generaciones. La enseñanza de salir a protestar y reclamar lo justo. También la de la búsqueda que se desarrolla paralelamente pero en un sentido —aparentemente— opuesto. Buscar acá... y allá.“Por otra parte y en particular en lo que se refiere a la formación en valores, los chicos y jóvenes no aprenden de lo que les decimos, sino de lo que hacemos”, escribía en febrero de 2002 en Clarín el secretario de Educación del gobierno porteño, Daniel Filmus, en un artículo donde se preguntaba qué hijos se le está dejando al país. Allí comentaba que alentar la emigración de los hijos puede ser una forma de expiar las culpas por haberlos hecho nacer aquí, y continuaba: “Dotarlos de los conocimientos y valores que les permitan cambiar la historia será la mejor manera de invitarlos a quedarse en el país para convertirse en orgullosos protagonistas de la construcción de una Argentina mejor, como la que ellos y sus futuros hijos se merecen”. La gente deja el país... tras considerar que ellos han sido abandonados primero, y en ese clima se forman quienes deberán edificar lo nuevo. Ellos son el mejor argumento para contestar a quienes dicen que no hay futuro: hay millones de personas que vivirán aquí más adelante. Pero ¿qué hijos le dejamos al país?Entonces invito a repensar lo leído desde la perspectiva de quienes se van sin salir, a preguntarnos cómo es posible estar idos aquí y cómo miles son excluidos por quienes debilitaron la república.Estas preguntas sobre las actitudes que nos distancian señalan los últimos pasos de este libro y la última página de este viaje. Encuentro para ellas una respuesta llena de otros interrogantes y que podría formularse así:

¿Cuando nos vamos?
 

 

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